
Acabo de llegar de pasar unos días de vacaciones en Alemania, y me encuentro con una información muy interesante (a la vez que curiosa) que explica fácilmente lo que está pasando en el marcado inmobiliario: Seis de cada Diez trabajadores en España son ‘mileuristas’.
Si un 60% de la población activa gana unos 1.000 Euros al mes… a los que hay que descontar los gastos indispensables de alimentación, y suministros (electricidad, agua, calefacción, y teléfono). ¿Cuánto dinero les queda para comprar o alquilar una vivienda?
Titulares como éste: “La caída del consumo hunde a la economía” son sólo la consecuencia de que la gente que tiene una nómina gana cada vez menos dinero (exceptuando quizá a los funcionarios, que son caso aparte).
Y si la gente gana cada vez menos… ¿porqué van a comprar o alquilar casas al mismo precio que antes? Si a eso le juntamos una tasa de paro que sigue creciendo, creo que no queda más remedio que admitir que los precios de la vivienda van a seguir bajando.


A trávés de Der Spiegel me he encontrado con el trabajo de tres arquitectos alemanes que están desarrollando una técnica para construir estructuras aptas para la construcción utilizando como base árboles vivos jóvenes que afianzan la estructura a medida que crecen.